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Operación Enjambre golpea a Morelos: cae alcalde y van por edil de Cuautla

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 20 may
  • 2 min de lectura

Lo informó esta mañana. Foto: X @OHarfuch


La ofensiva federal contra presuntas redes de corrupción y delincuencia dentro de gobiernos municipales escaló este martes en Morelos. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la detención de cuatro personas durante la llamada Operación Enjambre, entre ellas el alcalde de Atlatlahucan, Agustín “N”, mientras continúan las acciones para capturar al presidente municipal de Cuautla, Jesús “N”.


El anuncio cimbró al estado luego de que autoridades federales revelaran que las órdenes de aprehensión fueron ejecutadas por elementos de la Fiscalía General de la República, la Guardia Nacional y la SSPC con apoyo del Centro Nacional de Inteligencia.


Además del edil de Atlatlahucan, fue detenido Irving “N”, exalcalde de Yecapixtla, en una operación que, según García Harfuch, forma parte de la Estrategia Nacional contra la Extorsión.


La noticia más delicada, sin embargo, llegó con la confirmación de que las autoridades federales mantienen abierta la búsqueda de Jesús “N”, alcalde de Cuautla, cuya ubicación permanece desconocida hasta el momento.


El mensaje del Gobierno federal resulta contundente: la llamada Operación Enjambre dejó de ser únicamente una estrategia regional para convertirse en un mecanismo nacional de presión contra funcionarios públicos bajo sospecha.


Aunque hasta ahora las autoridades no han detallado públicamente los delitos específicos imputados a cada detenido, el hecho de que las órdenes fueran obtenidas por la FEMDO —la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada— elevó automáticamente la gravedad política y judicial del caso.


El golpe ocurre en uno de los estados más golpeados por la violencia, las extorsiones y la infiltración criminal en estructuras municipales. Morelos se ha convertido en los últimos años en un territorio marcado por disputas entre grupos delictivos, mientras alcaldes y funcionarios locales han quedado constantemente bajo sospecha de presuntos acuerdos o presiones criminales.


La imagen es demoledora para la clase política local: un alcalde detenido, otro prófugo y fuerzas federales irrumpiendo directamente en estructuras municipales. Un escenario que confirma que el Gobierno federal busca enviar un mensaje de fuerza frente al deterioro de la seguridad en varias regiones del país.



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