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Alertan por presuntos sicarios colombianos del CJNG en la Meseta Purépecha

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura


La violencia en la Meseta Purépecha encendió una nueva alarma luego de que habitantes de comunidades indígenas denunciaran la presencia de un presunto grupo de sicarios colombianos vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación que estaría operando en distintos puntos de la región.


De acuerdo con testimonios difundidos por pobladores, alrededor de 30 hombres armados serían responsables de agresiones, hostigamientos y ataques registrados recientemente en comunidades como Sevina, Acachuén y zonas cercanas a Charapan, particularmente en Cocucho y Ocumicho.


Las denuncias comenzaron a circular junto con fotografías y videos donde aparecen sujetos armados con rifles de alto poder desplazándose en caminos serranos de la región purépecha.


“Esos son los que están azotando en la Meseta Purépecha”, denunciaron habitantes que aseguran vivir bajo un ambiente constante de miedo e incertidumbre.

El señalamiento resulta especialmente delicado por la presunta participación de extranjeros en operaciones armadas dentro de Michoacán, un fenómeno que desde hace años ha sido relacionado con el entrenamiento táctico y la expansión operativa de organizaciones criminales en México.


Aunque hasta ahora las autoridades no han confirmado oficialmente la nacionalidad de los sujetos denunciados, el tema volvió a exhibir el nivel de tensión que atraviesan varias comunidades indígenas de la Meseta Purépecha, donde los enfrentamientos, bloqueos y presencia de grupos armados han escalado peligrosamente durante las últimas semanas.


La denuncia ciudadana ocurre apenas días después de los hechos violentos registrados en Sevina y del despliegue de fuerzas federales y estatales en la región.


El problema ya no solamente es la disputa criminal. El verdadero riesgo es que comunidades indígenas completas comienzan a sentirse atrapadas entre grupos armados, autodefensas, rondas comunitarias y operativos gubernamentales que hasta ahora no logran devolver estabilidad plena a la zona.


Mientras tanto, en la sierra purépecha crece la percepción de abandono y el temor de que la violencia continúe expandiéndose bajo nuevas formas de operación criminal cada vez más sofisticadas y agresivas.

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