Terror en secundaria de Morelos: alumno entra armado y desata pánico tras disparo
- Redacción

- hace 17 horas
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El miedo volvió a instalarse dentro de las aulas mexicanas. Un estudiante de tercer grado ingresó armado a la Secundaria Número 18 de Cuernavaca y presuntamente detonó un arma de fuego al interior del plantel, provocando momentos de caos, incertidumbre y una fuerte movilización de fuerzas de seguridad.
El hecho ocurrió en la colonia Ciudad Chapultepec, donde maestros alertaron a las autoridades tras escuchar un disparo dentro de la escuela.
Elementos de la Guardia Nacional acudieron al lugar y lograron ubicar al adolescente, quien fue asegurado para iniciar las investigaciones correspondientes sobre el origen del arma y las circunstancias del incidente.
Aunque no se reportaron personas lesionadas, el episodio dejó nuevamente al descubierto una realidad cada vez más alarmante: las armas ya están entrando a las escuelas mexicanas con una frecuencia que comienza a encender focos rojos a nivel nacional.
Compañeros del menor señalaron que el estudiante ya había mostrado en redes sociales fotografías posando con un arma de fuego, imágenes que ahora forman parte de las indagatorias.
Las clases fueron suspendidas preventivamente mientras autoridades revisaban el plantel y recopilaban testimonios.
El caso ocurre apenas meses después del ataque ocurrido en Lázaro Cárdenas, donde un adolescente asesinó a dos maestras dentro de una preparatoria utilizando un fusil de asalto, un crimen que estremeció al país y que hoy vuelve inevitable la pregunta: ¿qué tan vulnerables se han vuelto las escuelas mexicanas?
Datos de la Universidad Autónoma de Coahuila revelan que desde el año 2000 se han registrado al menos 143 incidentes con armas de fuego en planteles educativos del país. Tan solo en 2025 se alcanzó una cifra récord de 30 casos.
La violencia escolar dejó de ser una excepción. Ahora empieza a perfilarse como una amenaza permanente alimentada por armas ilegales, crisis emocionales y una generación expuesta cotidianamente a la normalización de la violencia.










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