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Morena exhibe a Julieta Ramírez: CNHJ ordena retirar bardas y frenar su operación de posicionamiento político

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 11 may
  • 2 Min. de lectura

La carrera adelantada de la senadora Julieta Ramírez terminó por estrellarse contra los propios órganos internos de su partido. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia determinó imponer medidas cautelares contra la legisladora tras detectar una operación de posicionamiento político que, de acuerdo con el expediente CNHJ-BC-179/2026, viola los tiempos electorales y pone en entredicho la equidad interna rumbo a la disputa política de 2027.

La resolución representa un golpe político para la senadora, quien en los últimos meses intensificó su presencia en Baja California mediante bardas, espectaculares, entrega de propaganda y actos públicos que, aunque disfrazados de “gestión” o “cercanía ciudadana”, terminaron siendo interpretados como una campaña adelantada para posicionar su imagen antes del arranque formal del proceso electoral.


El expediente interno exhibe una estrategia que ya había comenzado a generar incomodidad entre la propia militancia. Fueron integrantes del partido quienes denunciaron el despliegue propagandístico en municipios como Tijuana, Mexicali, Tecate y Ensenada, acusando que la promoción personal de Julieta Ramírez rebasó los límites permitidos por la normatividad interna.


Las quejas, presentadas por las militantes Cindy Guadalupe Sánchez Moreno y Magdalena Lourdes Medina Calderón, incluyeron 42 pruebas documentales entre fotografías de bardas, difusión en redes sociales y evidencias de actividades masivas enfocadas en fortalecer el reconocimiento público de la senadora. El mensaje político detrás de la denuncia fue contundente: la disputa por las candidaturas ya comenzó, aunque oficialmente nadie quiera admitirlo.


La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia concluyó que existen elementos suficientes para ordenar la suspensión inmediata de actividades de promoción personalizada. El acuerdo obliga a Julieta Ramírez a detener la distribución de propaganda, evitar asambleas con fines de posicionamiento y frenar cualquier acto que implique promoción anticipada fuera de los tiempos legales establecidos.

La resolución deja al descubierto una práctica cada vez más recurrente en la política mexicana: campañas encubiertas que arrancan mucho antes del calendario electoral, utilizando estructuras gubernamentales, redes territoriales y propaganda disfrazada de cercanía social. En el caso de Baja California, el crecimiento acelerado de bardas con el nombre e imagen de la senadora terminó por encender alertas incluso dentro de su propio movimiento.


Aunque la medida cautelar no implica una sanción definitiva ni elimina sus aspiraciones políticas, sí coloca a Julieta Ramírez bajo vigilancia interna y la deja expuesta a posibles consecuencias mayores en caso de reincidencia. Morena advirtió que, si desacata la resolución o continúa difundiendo su imagen en espacios públicos, podría enfrentar sanciones económicas e incluso quedar fuera de la encuesta interna que definirá futuras candidaturas.


Más allá del expediente jurídico, el caso revela el desgaste que generan las luchas anticipadas por el poder. Mientras públicamente se insiste en discursos de austeridad y legalidad, en los hechos las bardas, espectaculares y campañas de posicionamiento siguen inundando calles y redes sociales mucho antes de que arranquen oficialmente las contiendas.


El escándalo político no solo golpea la imagen de Julieta Ramírez; también exhibe las fracturas internas y la guerra silenciosa que ya comenzó dentro del oficialismo rumbo a 2027.

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