Fiesta patronal termina en tragedia: explosión por tanque de gas deja un muerto y 25 heridos en Amatitán
- Redacción

- hace 6 días
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Lo que debía ser una noche de celebración religiosa terminó convertido en una escena de caos, fuego y desesperación en Amatitán, donde una explosión provocada por un tanque de gas durante las fiestas patronales dejó una mujer muerta y al menos 25 personas lesionadas, varias de ellas de gravedad.
La tragedia ocurrió en plena plaza principal mientras decenas de familias observaban la tradicional quema de un “torito”, estructura cargada con pólvora que forma parte de las festividades populares en numerosos municipios del país.
Pero esta vez, la tradición explotó literalmente.
De acuerdo con reportes de Protección Civil, un buscapié desprendido del artefacto pirotécnico alcanzó un puesto de comida donde había aceite hirviendo y un cilindro de gas LP, generando una potente explosión que sembró pánico entre comerciantes, asistentes y organizadores.
Videos grabados por testigos muestran el momento exacto en que el fuego consume el área y la multitud corre desesperadamente intentando escapar entre gritos, humo y personas heridas en el suelo.
La víctima mortal fue una mujer de 52 años que había sido trasladada en estado crítico al Hospital Regional de Tequila, pero perdió la vida debido a la gravedad de las lesiones.
El saldo preliminar es devastador: seis personas graves, cinco con lesiones regulares y 14 más con heridas leves. Los lesionados fueron distribuidos entre el Hospital Regional de Magdalena y el Instituto Mexicano del Seguro Social de Tequila.
Elementos de Protección Civil Municipal y de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos Jalisco trabajaron durante horas para controlar la emergencia y asegurar la zona.
La tragedia volvió a encender el debate sobre las condiciones de seguridad en fiestas patronales y celebraciones populares donde el manejo de pólvora, gas y estructuras improvisadas suele convivir peligrosamente entre miles de personas.
Porque aunque las autoridades hablan de usos y costumbres, la realidad es que año tras año las mismas escenas se repiten: explosiones, quemaduras, caos y familias destrozadas por eventos que muchas veces operan con supervisión mínima o medidas preventivas insuficientes.
Y mientras Amatitán amanece entre luto y hospitalizaciones, vuelve la pregunta incómoda que siempre aparece después de una tragedia: ¿cuántos accidentes más tendrán que ocurrir para que la tradición deje de caminar tan cerca de la tragedia?










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