Sarampión desborda a México: suben a 40 las muertes mientras millones siguen sin vacunarse
- Redacción

- 7 may
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El sarampión volvió con fuerza brutal y México empieza a pagar la factura de años de rezagos, desinformación y vacunación insuficiente. La Secretaría de Salud confirmó que las muertes por esta enfermedad ya ascendieron a 40 en el país, en medio de un brote que se expande silenciosamente y que hoy mantiene encendidas las alertas sanitarias nacionales e internacionales.
Las cifras son demoledoras: del 1 de enero de 2025 al 6 de mayo de 2026 se han confirmado 17 mil 117 contagios, mientras más de 40 mil casos permanecen bajo sospecha epidemiológica. Chihuahua encabeza la tragedia con 21 fallecimientos, más de la mitad del total nacional, seguido por Jalisco con cinco muertes; Ciudad de México y Zacatecas con tres cada uno; Durango con dos; y casos aislados en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Sonora y Tlaxcala.
El dato más alarmante no está solo en la velocidad del contagio, sino en lo que revela sobre el deterioro del sistema de prevención: más del 92 por ciento de los pacientes confirmados no tenían antecedente de vacunación. Es decir, el virus encontró terreno libre en miles de personas desprotegidas mientras las campañas de inmunización quedaron atrapadas entre recortes, apatía institucional y el avance de discursos antivacunas.
La situación mexicana forma parte de una crisis global. La Organización Mundial de la Salud reportó más de 552 mil casos sospechosos de sarampión entre 2025 y 2026 a nivel internacional, con casi 247 mil contagios confirmados. Países que presumían haber erradicado la enfermedad hoy vuelven a enfrentar brotes masivos, evidenciando el colapso parcial de esquemas preventivos que durante décadas parecían consolidados.
Especialistas advierten además un cambio preocupante en el perfil de contagios. El grupo más afectado ya no son únicamente los niños pequeños: adultos jóvenes de entre 25 y 44 años concentran más del 34 por ciento de los casos confirmados, una señal de generaciones que crecieron con esquemas incompletos o sin refuerzos suficientes.
Mientras las cifras aumentan, el sarampión deja de ser un problema “del pasado” y se convierte otra vez en un termómetro incómodo de desigualdad, debilidad institucional y abandono sanitario. La enfermedad que alguna vez estuvo controlada hoy vuelve a matar en México, y lo hace con una velocidad que ya nadie puede minimizar.










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