“¿Soberanía o simulación?”: Maru Campos revienta contra Morena mientras crece el escándalo por presuntos agentes extranjeros en Chihuahua
- Redacción

- 13 may
- 3 Min. de lectura

La confrontación política en Chihuahua escaló a un nivel explosivo. Luego de que Morena anunciara un juicio político y una movilización masiva contra la gobernadora de Maru Campos por el polémico caso relacionado con la presunta participación de agentes extranjeros en operativos de seguridad, la mandataria respondió con un mensaje frontal, incendiario y cargado de acusaciones contra el partido oficialista.
“En Chihuahua no hay espacio para acuerdos en lo oscurito”, lanzó Campos Galván en un video difundido tras el embate morenista, intentando cerrar filas frente a una tormenta política que amenaza con convertirse en uno de los conflictos más delicados entre un gobierno estatal opositor y el oficialismo federal.
La gobernadora defendió el operativo donde fue localizado un narcolaboratorio en la sierra chihuahuense, asegurando que su administración combate “de manera frontal” al crimen organizado, mientras acusó a Morena de intentar desviar la atención y fabricar una crisis política alrededor de un tema extremadamente sensible: la soberanía nacional.
El caso detonó después de versiones sobre la posible presencia de agentes extranjeros en acciones de seguridad dentro del territorio mexicano. Morena no tardó en convertir el tema en bandera política y ya empuja acciones legislativas para llevar a la mandataria estatal a juicio político, bajo el argumento de un presunto “atropello” a la soberanía del país.
Pero la respuesta de Maru Campos no fue precisamente conciliadora.
“Mientras ellos atacan y buscan culpables, nosotros destruimos narcolaboratorios y combatimos criminales”, disparó la gobernadora, en una declaración que elevó todavía más la tensión entre Chihuahua y el bloque político gobernante.
Campos insistió en que jamás autorizó ni tuvo conocimiento de la presencia de personas extranjeras durante el operativo y aseguró haber informado oportunamente al secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch. Según su versión, las acciones fueron ejecutadas exclusivamente por autoridades con facultades legales y experiencia en investigación criminal.
Sin embargo, Morena endureció el discurso y respondió con una narrativa demoledora: si la gobernadora no sabía de la presencia de presuntos agentes extranjeros, sería señal de incompetencia; y si sí lo sabía, tendría que explicar ante el pueblo quién abrió la puerta a una posible intervención fuera de los mecanismos legales del Estado mexicano.
La dirigente morenista Ariadna Montiel Reyes acusó además que el gobierno estatal intenta esconder responsabilidades detrás del discurso anticrimen, mientras recordó que la administración federal encabezada por Claudia Sheinbaum ha realizado miles de operativos contra el narcotráfico “sin entregar un gramo de soberanía”.
En medio del choque político, la gobernadora presumió el tamaño del aseguramiento realizado en el narcolaboratorio: más de 55 mil litros de sustancias químicas, 50 toneladas de precursores sólidos y cerca de 2 mil litros de metanfetamina. Un golpe operativo enorme… pero que ahora quedó eclipsado por una batalla política donde las acusaciones de injerencia extranjera pesan más que los decomisos.

La crisis amenaza con escalar todavía más este fin de semana, cuando Morena encabece una marcha para exigir juicio político contra la mandataria panista bajo la consigna de “defender la soberanía nacional”.
Lo que comenzó como un operativo contra el narcotráfico ya se transformó en una guerra política donde Chihuahua se convirtió en campo de batalla entre acusaciones de entreguismo, incapacidad y manipulación política. Y mientras unos hablan de soberanía y otros de combate al crimen, el país vuelve a observar cómo la seguridad nacional termina atrapada en el espectáculo partidista.










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